Ser adolescente no es fácil, con las hormonas por el cielo, jóvenes ansiosos de experiencias excitantes, nuevas y aprendiendo del sexo a través de sus amistades, revistas y por supuesto Internet.
Chicos y chicas deseosos y ansiosos por experimentar su primera experiencia sexual. No es un secreto que es en esta etapa en que la mayoría de jóvenes se inicia en el sexo. Pero, ¿Están preparados para asumir los costos de una experiencia poco informada? ¿Cuentan con información necesaria para hacer de su primera vez un sueño y no una pesadilla? Para contestar esta y otras interrogantes es que he preparado este artículo, pensado para padres, educadores y adolescentes.

Es bien sabido que se ha avanzado bastante en la educación sexual, sin embargo, las cifras de embarazo adolescente, el sida y otras enfermedades de trasmisión sexual deja al descubierto la brecha comunicativa que existe entre padres y adolescentes. Como también la influencia que ejercen los pares en las decisiones de los jóvenes.
Los padres no tocan el tema de la sexualidad con apertura, lo que genera un clima de opresión en los hijos, suelen hablar con el objetivo de evitar la iniciación y no con la finalidad de informar y dar la libertad de elección a los jóvenes, además, acostumbran a conformarse con conversaciones que apuntan a lo biológico, dejándo de lado lo psicológico, es decir, los valores, emociones y sentimientos.
Es común que sean los hijos los que llevan la delantera en cuanto a la cantidad de información que manejan, no así la calidad y veracidad de esta.
SEXUALIDAD Y AFECTIVIDAD
Es aquí donde deben apuntar los padres, mostrar que el sexo es una de muchas formas de demostrar amor y afecto, que si bien produce placer por un lado, es el medio de procreación humana y en el peor de los casos fuente enfermedades.
La iniciación sexual requiere de madurez para enfrentarla de manera responsable, no es un juego, tiene riesgos que el adolescente debe conocer de preferencia de sus padres y no de manera angustiosa, que pudiera crear un temor innecesario en ellos, sino mostrando sus pro y sus contras de forma clara y amorosa.
Para lograr este vínculo sea productivo los padres deben generar estos afectos y acercamientos desde que sus hijos son pequeños, de lo contrario estas conversaciones serán tensas y superficiales.
Es necesario que los padres enseñen que cada etapa de la vida tiene experiencias que las caracteriza, sin embargo cada ser humano con sus individualidades debe ser capaz de decidir qué fortalezas y debilidades tiene para cada una de ellas.
También se puede presentar el escenario en que los hijos sepan más de los padres por la cantidad de información circundante a que ellos tienen acceso, es bueno que los padres acepten esta realidad; que sean honestos, pueden compartir la información para evaluarla en conjunto, con los esquemas valóricos que cada uno posee, para buscar un punto en común.
Existen padres que dicen que no hablan con sus hijos sobre sexualidad porque no saben cómo hacerlo y se escudan en ello y que terminan nunca hablando con sus hijos. Por eso, el llamado es ampliar la comunicación y conversar con sus hijos acerca de qué les ocurren todas las etapas de la vida.
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