El aborto es un tema que ya no produce pudor, sin embargo todas las ocasiones en que he escuchado hablar sobre el tema, se señala lo que puede sufrir el feto, señalan que es matar un hijo, que la salud de la madre puede ser dañada o inclusive la madre puede perder la vida, que podemos darle la oportunidad de vida a esa creatura, que no tiene ninguna culpa, que él no pidio venir, quizás alguien pueda hacerse responsable o bien sólo darlo en adopción.
Hoy yo quiero dar un punto de vista diferente, la otra cara de la moneda…
Hay muchas razones por las cuales muchas mujeres recurren al aborto, la mala información sobre este tema y la falta de dinero sobre todo, hace que se recurra por malos medios a practicar este acto cruel que jamás quitará el daño, la culpa. Esta historia es la mía.
Por razones que ahora se me hacen tontas, he vivido lo más bajo y más estúpido de mi vida, que me hace sentir como una bazofia. Querer salir adelante no quiere decir que un hijo te estorbe, tu propio hijo, tu sangre, un trozo de tu vida.
Todo empezó cuando sentí estar embarazada, seguí tomando alcohol, algunas veces fumando marihuana, no me importo el acido fólico ni comer bien. Fui a la farmacia a preguntar por Citotec.