Estamos diseñados para conectarnos unos con otros. De cerebro a cerebro existen unos “radares” inter-personales que nos dicen cuándo acercarnos y cuándo alejarnos de los demás. Los niños pequeños se asustan con los payasos cuando tienen los rostros pintados; intuitivamente no pueden descifrar si son de confiar o no.
Cuando nos interconectamos, ocurre una danza emocional en nuestros cerebros que envía cataratas de hormonas que regulan nuestro sistema biológico, desde el corazón hasta las células inmunológicas. Cuando estamos enamoradas, una mirada del ser amado cambia el ritmo del corazón; la excitación altera las secreciones del cuerpo.
El colesterol es un esterol (lípido) que se encuentra en los tejidos corporales y en el plasma sanguíneo de los vertebrados. Se presenta en altas concentraciones en el hígado, médula espinal, páncreas y cerebro. El nombre de «colesterol» procede del griego kole (bilis) y stereos (sólido), por haberse identificado por primera vez en los cálculos de la vesícula biliar por Michel Eugène Chevreul quien le dio el nombre de «colesterina», término que solamente se conservó en el alemán (Cholesterin).
La enfermedad de Parkinson es un proceso neurodegenerativo del sistema extrapiramidal que afecta aproximadamente al 1% de las personas mayores de 50 años. Fue descripta por primera vez por el médico inglés James Parkinson en 1817. Entre sus rasgos clínicos más importantes figura el temblor de reposo, la rigidez, la lentitud en los movimientos corporales, la inestabilidad postural y la inexpresividad facial. Las causas de esta enfermedad no se conocen completamente. En algunos casos puede tener componente familiar y en raras ocasiones se asocia a infecciones neurotrópicas virales o a tóxicos como el manganeso o derivados de la heroína.