Siempre se había considerado que muchos casos de locura en personas de avanzada edad, así como la frecuente pérdida en la capacidad para recordar que manifiestan algunos ancianos, se debía a un proceso propio de la edad y poco tenía que ver con algún trastorno de índole clínico. Fue sólo a principios del Siglo XX que se logró identicar esta forma de “locura” con una enfermedad degenerativa de causas muy precisas. El Alzheimer, fue el nombre dado a la previa y generalmente denominada “demencia Senil” y que se caracteriza por ser un proceso neurodegenerativo de evidente deterioro cognitivo y trastornos conductuales.
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